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Héctor Bejarano

Hector Bejarano
Héctor Bejarano
Héctor Bejarano comenzó a trabajar en Otis México a la edad de 14 años, ayudando a su padre a cargar las herramientas durante las vacaciones. Un año después, fue contratado por la empresa y pasó por varios puestos –algunos de ellos en el extranjero- hasta que fue nombrado responsable de formación técnica, cargo que ocupó hasta su jubilación en mayo de 2003, tras 53 años de servicio. Actualmente, Héctor se dedica a trabajar como voluntario en varias iglesias católicas reparando las instalaciones eléctricas, los sistemas de sonido y las conexiones telefónicas, inculcando a sus ayudantes la cultura de seguridad que aprendió en Otis.

P: ¿Cuál es la experiencia que más recuerda de su trabajo en Otis?

R: Después del terremoto ocurrido en Ciudad de México en 1985, los edificios del Centro Médico Nacional quedaron muy dañados y tuvimos que desmontar y embalar 54 ascensores de alta velocidad para enviarlos al almacén del Instituto Mexicano del Seguro Social. En aquella época yo era supervisor de mantenimiento y fui asignado para supervisar esa tarea. El equipo de trabajo estaba formado por gente de mantenimiento y de instalaciones, aunque el personal de instalaciones no se atrevió a entrar al edificio, que estaba en muy malas condiciones. Recuerdo perfectamente que fui el primero en entrar y les dije a mis compañeros: “No pasa nada muchachos, con la ayuda de Dios vamos a hacerlo bien”. Y así fue como un mes después, cerca de 70 personas logramos desmontar, embalar y enviar las 54 unidades al almacén del Instituto. Fue un trabajo muy duro, en el que trabajamos día y noche, pero concluímos en un tiempo récord de un mes. Demostramos que uniendo nuestras fuerzas y pensando positivamente, nada nos iba a hacer desistir. Una vez que terminamos el trabajo, el edificio fue demolido.

P: Si alguien viniera en su primer día de trabajo en Otis a pedirle consejo para triunfar en la compañía, ¿qué le diría?

R: Le diría que Otis es una gran empresa, con muchas oportunidades. Es cuestión de tener dedicación, lealtad y honestidad en el trabajo y con uno mismo. Hay que dedicarse en cuerpo y alma a nuestro trabajo como medio para crecer como personas y hacer crecer a la empresa. Además, se debe ser ético y seguir las normas. Este es un consejo no sólo para el personal de nueva incorporación, sino también para todos aquellos que trabajan en la compañía.

 

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