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ENTREVISTA A CARLOS LAMELA, DIRECTOR DE ESTUDIO LAMELA ARQUITECTOS

La firma de arquitectura que dirige, fundada por su padre, Antonio Lamela, cuenta con un equipo de más de 80 profesionales repartidos entre sus sedes de Madrid, Varsovia, México D. F. y Doha. Estudio Lamela, referente en la actividad arquitectónica nacional e internacional, está desarrollando actualmente el diseño de dos áreas vitales del centro de Madrid: la Plaza de Canalejas y el Edificio España.



¿Cómo influyó su padre en su vocación por la arquitectura?, ¿con qué obra de Antonio Lamela se quedaría?
En general, las profesiones clásicas siempre han sido caldo de cultivo para la sucesión familiar debido a la permanente presencia de la esencia y el trabajo profesional en el entorno doméstico. En mi caso, crecí con la arquitectura y no fue difícil establecer mi vocación.
Quizá destacaría tres obras importantes de mi padre: las viviendas de O’Donnell, 33 por su innovación en la época en las que fueron proyectadas y construidas, a mitad de los años 50; el Hotel Meliá Madrid, primer gran edificio en Madrid y el hotel más moderno construido hasta la fecha en la capital; y las Torres de Colón por su gran innovación técnica que supuso un hito en la historia de la construcción en hormigón armado.

Después de 1.600 proyectos en 32 países, ¿cuál es la esencia de Estudio Lamela?
La esencia de Estudio Lamela es la esencia de la arquitectura funcional y seria, bien estudiada y construida, y que perdure en el tiempo. También, como profesionales, intentamos dar el mejor servicio posible al cliente y acometemos todo nuestro trabajo con el mayor sentido posible de responsabilidad frente a la ciudadanía y a la sociedad en general.

Explíquenos cómo enfoca usted la idea de la arquitectura.
Es muy compleja. Nuestra labor siempre es en equipo, con una gran dosis de ilusión y entusiasmo por todo en lo que participamos en nuestro trabajo diario.
Los proyectos de arquitectura, y lógicamente las ideas que los nutren, constituyen una labor muy consensuada en general. Hay proyectos que por su complejidad necesitan un proceso más lento y más colegiado, y otros pueden desarrollarse de forma más veloz y restringida.

Arquitectura del transporte, deportiva, residencial, sanitaria, hotelera… ¿qué sector quiere indagar ahora?
Efectivamente nuestro estudio ha tocado casi todos los campos arquitectónicos en sus 60 años de vida. Una de las tipologías en la que menos hemos abundado es la arquitectura hospitalaria, que estamos intentando desarrollar gracias a nuevas alianzas que estamos estableciendo en los últimos años.
También presiento que vamos a trabajar mucho en los próximos años en edificios de altura. Gracias a haber establecido nuestra última oficina en Catar, estamos en estos momentos con proyectos de torres de más de 140 metros, cuando en España apenas hay mercado para esta tipología edificatoria.

Su estudio manifiesta un firme compromiso con el medioambiente, ¿cómo combina eficiencia y sostenibilidad?
Históricamente, Estudio Lamela fue pionero en temas de sostenibilidad y ahorro energético. Mi padre,  hace ya más de 40 años, tuvo claro que la arquitectura tenía que responder con rotundidad a estos  desafíos, y como consecuencia de la primera crisis del petróleo, allá por los años 70 del siglo pasado, proyectó edificios de consumos insospechadamente bajos para la época. La preocupación por el medioambiente se integra en nuestro quehacer diario y es un tema que somos conscientes deberá ser clave en la arquitectura de las próximas generaciones. Eficiencia y sostenibilidad deberían de ser conceptos sinónimos, al igual que reciclaje.

Estudio Lamela inauguró el año pasado su sede en Doha, ¿por qué se decantaron por Catar?
Nuestra presencia fuera de España comenzó ya en los años 70, cuando a raíz de la crisis económica de entonces, mi padre tuvo que salir a “hacer las Américas” en un contexto mucho menos desarrollado que el actual. Se construyeron varios edificios en EE. UU., Ecuador y Venezuela.
Luego, a final de los 90 tomamos la firme decisión de salir fuera de España con toda la artillería...
Hoy tenemos presencia en cuatro continentes, con oficinas estables en Polonia, México y Catar, pero habiendo realizado proyectos en más de 30 países.
Catar es nuestra última apuesta y ya disponemos de contratos suficientes para considerarla una apuesta exitosa. Estamos proyectando dos torres importantes en Doha y nos acaban de adjudicar el proyecto de siete estaciones para el LRT (metro ligero de Lusail).
Gracias a haber establecido nuestra última oficina en Catar, estamos en esos momentos con proyectos de torres de más de 140 metros, cuando en España apenas hay mercado para esta tipología edificatoria.

El Estudio Lamela ha cosechado cuatro premios relevantes de la arquitectura con el Estadio de Cracovia, ¿qué elementos hacen tan especial esa edificación?
Nuestro estadio de Cracovia es una obra de la que estamos muy orgullosos, ya que por su localización, muy cerca de la “almendra” central de tan histórica ciudad, implicaba una gran responsabilidad.
El tratar dicho proyecto con la cautela, cariño y esmero que se merece la intervención, y el aire casi de edificio institucional dado al edificio, que hace que parezca desde el exterior más un museo que un campo de fútbol tradicional, ha sido un gran acierto valorado por las autoridades, la ciudadanía y la crítica tanto generalista como especializada. Incluso se nos ha condecorado en reconocimiento a nuestra actuación, cosa que nos llena de orgullo y satisfacción.

¿Qué ha supuesto para usted diseñar el proyecto de la Plaza de Canalejas?, ¿cómo definiría el futuro hotel Four Seasons de Madrid?
El proyecto de Canalejas Madrid Centro es uno de los proyectos más importantes y de mayor  responsabilidad realizados por Estudio Lamela en toda su historia, tanto por su localización –y lo que puede representar en un futuro para el desarrollo del centro de Madrid– como por la implicación de siete importantes edificios con fachadas de extraordinaria factura que llevaban lustros abandonados.
El poder proyectar un hotel de la considerada hoy mejor cadena hotelera del mundo, Four Seasons, es un privilegio y un gran reto. Durante el siglo XX, Madrid tan solo ha visto la construcción de siete grandes hoteles de lujo, y hace más de 40 años que se inauguró el último: el Villamagna, todavía en la época del franquismo. Esto dice de lo importante de nuestra actuación por su trascendencia  arquitectónica, económica y social. Además es voluntad de Four Seasons realizar en esta operación el mejor de sus hoteles de Europa, con lo que ello significa.

En concreto, ese conjunto de edificios llevaba diez años vacío, ¿cree que el futuro próximo de la arquitectura pasa por la rehabilitación de edificios obsoletos?
Sin duda va a ser el gran campo de actuación en los próximos años. Pasará lo que lleva pasando  décadas en otros países de nuestro entorno europeo, y es que ya en su momento se construyó demasiado, y ahora toca reconvertir, restaurar y adecuar. Europa es un continente muy hecho y muy maduro, y la arquitectura, al igual que otras disciplinas y realidades sociales, necesita de continuas adaptaciones y reconversiones.

También se va a ocupar de la reforma del Edificio España, ¿cómo será el hotel, el centro comercial y las viviendas que albergará?
Es un proyecto que vamos a acometer conjuntamente con nuestros socios y amigos de Foster+Partners, con los que va a ser un privilegio colaborar. Realizar un proyecto con el mejor estudio de arquitectura del mundo –no solamente de la actualidad, sino de las últimas décadas– nos llena de orgullo.
Se trata de un proyecto tremendamente ilusionante, ya que actuaremos en uno de la edificios icono de Madrid, que en su momento fue el edificio más alto en estructura de hormigón armado del mundo.
La confianza depositada en nosotros por los nuevos propietarios, el grupo chino Wanda, nos llena de satisfacción. También la que depositó en nuestro equipo conjunto el anterior propietario, el Banco Santander.
Aún es pronto para poder hablar del proyecto, pero sin duda se convertirá en una de las obras más importantes acometidas por Estudio Lamela en su historia, tanto por su trascendencia urbana como por su factura arquitectónica y su complejidad técnica.

¿Cree que se está construyendo actualmente arquitectura al servicio de la sociedad?, ¿qué medidas considera necesarias para solventar la problemática de la vivienda en España?
La construcción es una actividad económica. La arquitectura una disciplina que aúna arte y técnica a la vez. Arquitectura y sociedad son dos conceptos imposibles de separar, es para la otra y viceversa. La arquitectura siempre se ha realizado en beneficio de la sociedad en mayor o menor medida, y ha sido esta la que, a través de sus instrumentos, los arquitectos y otros agentes, ha establecido las reglas.
El problema de la vivienda en España es muy complejo y viene arrastrándose desde hace décadas. Básicamente, el mayor problema reside en que el valor del metro cuadrado residencial tiene un coste muy por encima de lo razonable en función del número de meses necesarios para acceder a una vivienda media. Llegó a ser mucho peor antes de la crisis, y afortunadamente algo bueno de los difíciles últimos años es que los precios han bajado ostensiblemente, aunque la relación calidad-precio es un concepto que aún conviene revisar y ajustar.
También debemos mejorar mucho en la calidad de la edificación, que debería de ser mayor en un país de nivel económico y de industrialización como el nuestro.

Estudio Lamela nació en 1954, ¿qué balance hace de sus más de 60 años de historia?, ¿cómo ha evolucionado?
60 años son muchos. Cuando mi padre acabó la carrera en 1954 era otra España, casi recién salida, como dijo Franco en un famoso discurso, de una guerra y dos posguerras. La arquitectura que se hacía entonces era muy básica, pero gracias a la inversión en educación, los arquitectos e ingenieros que salían entonces de la universidad estaban muy preparados y dotados, sobre todo, de un gran entusiasmo e ilusión, pues estaba todo por hacer.
Luego vino la década de los 60, tan fructífera para la arquitectura española, donde se dieron grandes avances técnicos y profesionales. Los años posteriores fueron de diversos vaivenes, sorteando las diferentes crisis económicas que iban llegando recurrentemente, pero también con momentos de gran actividad.
Hoy España es otra, se encuentra entre los países industrializados y dispone de un marco social maduro. Hemos cambiado en 70 años lo que los países de nuestro entorno económico europeo han cambiado en 100 años. Si los estudiantes de arquitectura que finalizaban la carrera a mediados de los 50 hubiesen visto lo que ha sido la realidad posterior, seguramente no lo hubiesen creído.

Puedes leer la entrevista en Ascentia Magazine.

 
 
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