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ENTREVISTAMOS A CARLOS RUBIO CARVAJAL, ARQUITECTO Y DIRECTOR DE RUBIO ARQUITECTURA




¿Qué papel cree que desempeña o debería desempeñar el arquitecto en la sociedad actual?
Mi percepción es que ha habido épocas en las que el papel del arquitecto se ha valorado más. Quizás se deba a que ahora hay un mayor número de arquitectos y la sociedad tiene su papel muy regulado con numerosas normativas, las cuales me pregunto si se deben a que no se están haciendo las cosas lo suficientemente bien.
En cualquier caso, el papel del arquitecto es muy bonito e importante porque creamos espacios de convivencia tanto en el ámbito público como en el íntimo. La arquitectura es una profesión al servicio de la sociedad. No estoy de acuerdo con el concepto de arquitecto como artista, ya que lo importante es entender las necesidades e ilusiones del cliente y satisfacerlas. Por supuesto, también hay arquitectos estrella, en el sentido de que están muy valorados porque han creado su propio personaje y la gente busca sus obras. Sin embargo, también hay arquitecturas “anónimas” con mucha calidad que tienen menos visibilidad.

¿Qué tipo de proyectos le resultan más enriquecedores como arquitecto?
Todos, realmente me gustan todos, cualquier escala y ámbito. Me he enfrentado con cosas muy dispares y a todo lo he encontrado el gusto. Por ejemplo, Madrid Río ha tenido una aceptación inaudita y muchos galardones. Además, he podido comprobar lo bien conservado que está, el Ayuntamiento lo está cuidando muy bien. Es, sin duda, un proyecto muy gratificante y se ha convertido en un atractivo de Madrid. Además, supuso un trabajo conjunto de tres estudios de Arquitectura y de paisajistas holandeses. La colaboración, no cabe duda, tiene su dificultad, pero aporta intensidad y profundidad a los proyectos. No hay margen para los caprichos, hay que explicar y consensuar todo.

¿Cuál es su opinión acerca de las tendencias actuales en Arquitectura?
La Historia de la arquitectura ha dado nombre y analizado las tendencias con posterioridad. Nadie sabía que estaba en el Gótico en su tiempo. Ahora nos encontramos, digamos, en la segunda o tercera generación de ese movimiento que surge a principios del siglo XX y que supuso una ruptura con el clasicismo del pasado. Ya no hay capiteles, columnas, etc. Aparece una arquitectura más funcional y abstracta, y se comienzan a emplear nuevos materiales. La utilidad marca el grado de belleza y la eficacia es la que impulsa el diseño. En mi caso, mi objetivo es eso, una arquitectura menos caprichosa y personalista, y más al servicio del usuario y de la sociedad, que resulte útil. Y que, por supuesto, sea sostenible. En mi opinión, la arquitectura es un arte, pero basado en la necesidad. También me gustaría destacar que tenemos que cuidar el espacio público porque es donde se producen los intercambios de afectos, de información y económicos. Hay que fomentar las ciudades concentradas que son las que hacen posibles los servicios públicos. En este sentido, proyectos como la prolongación de la Castellana deberían tener en cuenta ese concepto de continuidad del espacio público.

¿Cuál es su opinión de los proyectos presentados en la Bienal de Arquitectura de Venecia?
No he asistido este año, pero me alegro mucho de que la propuesta de España haya recibido el León de Oro. He felicitado a los autores, que son amigos míos, y creo que la clave de su éxito ha sido hablar de procesos inacabados. Lo han sabido contar muy bien. Venimos de una época de exceso y en arquitectura esto se tradujo también en un exceso formal. Ahora hay que encontrar arquitecturas sostenibles y austeras.

Su estudio, Rubio Arquitectura, ha desarrollado proyectos muy destacados en los últimos años tanto dentro como fuera de España. Algunos de ellos son el Masterplan del Zil Factory Territory en Moscú, la University Tower en Arabia Saudí o Madrid Río. ¿Destacaría alguno en concreto?
En primer lugar, debo decir que toda trayectoria está llena de éxitos y fracasos. En este sentido, de los proyectos mencionados, efectivamente ganamos el concurso y correspondiente premio económico para diseñar el Masterplan del Zil Factory Territory en Moscú. Es una satisfacción porque competimos con varios estudios internacionales, pero lamentablemente aún no se ha hecho realidad el proyecto.
En cuanto al diseño de la University Tower en Arabia Saudí, también ganamos el proyecto, se firmaron documentos y aunque parecía viable, de momento tampoco ha arrancado. Aunque estoy satisfecho, por supuesto, tengo que reconocer que para el arquitecto la verdadera satisfacción es que los proyectos se construyan. No solo se trata de hacer diseños, sino de que se materialicen. Esa satisfacción la tengo, por ejemplo, con la participación en proyectos que sí se han llevado a cabo como el mencionado Madrid Río o la Torre Sacyr.

¿Cómo valoraría la situación actual del sector de la arquitectura en España, se ha reactivado realmente el mercado? ¿Podemos decir que la crisis ha pasado?
Durante los pasados años los arquitectos más jóvenes se marcharon fuera de España. En nuestro caso lo que hicimos fue participar y ganar, como he mencionado antes, diversos concursos internacionales. Afortunadamente, la situación ha cambiado, ahora se puede decir que el mercado se está reactivando, al menos en Madrid. El teléfono suena, hay peticiones. Hay inversores extranjeros y se han creado nuevas inmobiliarias. El cambio que se ha producido es que la fórmula del concurso se ha institucionalizado, lo que supone para los estudios una considerable inversión en tiempo y energía, ya que, lógicamente, se ganan muchos menos de los que se pierden. En nuestro caso, no me quejo, ya que sí logramos un porcentaje muy elevado de éxito. Por ejemplo, recientemente hemos ganado el proyecto de la sede de EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea) en Alicante y estamos en proceso de construcción. También hemos ganado concursos para construir viviendas con inmobiliarias con Caixa, Gestilar, Libra e Inmoglaciar. Esta recuperación comenzó hace unos tres años. Nosotros lo notamos, sobre todo, en Madrid, aunque Barcelona también parece que se reactiva. En algunos casos, la razón es que los bancos están desarrollando algunos activos viables que tuvieron paralizados durante la crisis.

¿Cree que la arquitectura contemporánea incorpora el suficiente I+D de cara, por ejemplo, a reducir el consumo energético o minimizar el impacto de desastres naturales como los terremotos?
La sensibilidad ante el cambio climático es generalizada desde hace unos años. Como arquitecto llevo preocupándome hace ya mucho tiempo de cómo afrontarlo desde el ámbito de la arquitectura. Y es que, nuestra profesión es construir arrancando a la tierra recursos para transformarla, para crear otras cosas. Por eso, lógicamente, si esos recursos no se reponen, la naturaleza se agotará. Nuestro objetivo es que nuestros edificios consuman la menor energía posible, incluso pensamos en el consumo cero y dentro de poco, se podrán construir edificios que generen energía. En un futuro se utilizarán materiales que se podrán regenerar. Si los promotores y clientes están dispuestos a entrar en esta dinámica, desde luego, yo creo que es la vía a seguir. En cuanto a desastres naturales, en primer lugar, hay que aplicar siempre la lógica y escoger cuidadosamente el lugar de ubicación de una construcción. Son muchas las ocasiones en las que ocurren desastres y es cuando se denuncia que se ha construido sobre el cauce de un río. Las razones pueden ser muchas, pero eso es, sin duda, un error de planteamiento. Dicho esto, debo decir que hoy en día se puede construir en lugares con peligro de movimientos sísmicos porque existen materiales y técnicas adecuadas. Es un tema de costes, mientras que en Japón se construye así, no ocurre lo mismo en otros países como Haití.

El ahorro energético y la utilización de materiales sostenibles en las construcciones son cuestiones de gran importancia en la actualidad, ¿cómo afronta en su caso estos retos?
No se trata solo de elegir los materiales más sostenibles, sino de tener en cuenta que el diseño es decisivo para lograr la sostenibilidad. También, por supuesto, cuidar la orientación y, en este sentido, la arquitectura popular es muy sabia.
Además, hay que aprovechar tecnologías como la domótica que ayudan enormemente a la reducción del consumo energético. En este sentido, las viviendas con más presupuesto sí están incorporando equipamiento domótico. De hecho, en muchas ocasiones, el sector privado es más exigente en cuanto a ahorro energético que el público.

El consumo energético de los ascensores es un apartado que hay que tener muy en cuenta. Por eso, Otis ofrece numerosos modelos dentro de su gama Gen2 con una gran eficiencia energética. En algún caso, requieren menos potencia que un microondas, o funcionan por energía solar, ¿qué opinión le merecen y qué opina de Otis como empresa?
Me gustaría destacar la inigualable aportación de Otis, ya que es la empresa que realmente creó el ascensor o, más bien, lo hizo seguro y útil al incorporar un freno a un sistema de elevación. Con ello fue posible construir edificios en altura y que las ciudades se expandieran como las conocemos actualmente. Me refiero a la ciudad mediterránea, la ciudad concentrada en un espacio, con edificios construidos en vertical, que es la tendencia. En edificios, simplemente de cuatro o cinco plantas, el ascensor es un elemento vital. En mi caso, a la hora de elegir ascensores para un proyecto, me centro, principalmente, en encajarlos adecuadamente en una planta, en escoger bien la ubicación del ascensor, y me decanto por modelos de ascensores espaciosos.

Una de las tendencias actuales es la de cuidar mucho el diseño de los ascensores, ¿qué opina de la nueva gama de diseños de interior de cabinas que ha lanzado Otis hace unos pocos meses y que permiten hasta 400.000 combinaciones?
En este sentido, comentaría que a la hora de elegir el habitáculo del ascensor, actualmente las opciones son muchas más que hace unos años. Así, además de, por supuesto, pensar en la seguridad, se busca el máximo confort, por lo que valoro mucho los esfuerzos de fabricantes como Otis en este sentido. La iluminación, por ejemplo, es un elemento muy destacado en la cabina de un ascensor, es la responsable de generar un clima en el ascensor, donde, por cierto, pasamos mucho tiempo de nuestra vida.

Los ascensores desempeñan también un papel muy destacado en proyectos de rehabilitación en los que a veces son necesarios modelos adaptables a dimensiones realmente muy reducidas o poco convencionales, ¿cree que existe la suficiente oferta de ascensores?
Actualmente, formo parte de la Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos y de la Comisión local de Patrimonio. En ella analizamos muchos edificios con diversos grados de protección en los que es necesario encontrar el hueco para instalar ascensores. Y me sorprenden gratamente muchos modelos existentes que se adaptan a casi cualquier necesidad, hay ascensores de 60 cm en los que cabe solo una persona. Mi postura es que, por supuesto, aunque sean tan reducidos, hay que instalarlos porque cambian realmente la vida de las personas que viven en un edificio.

¿Podría comentar algún proyecto que tenga en marcha o prevea desarrollar en un futuro cercano?
Sin duda, nos ilusiona enormemente haber ganado en colaboración con Norman Foster el concurso para remodelar el Salón de Reinos del Museo del Prado.
 
 
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