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¿PUEDEN COLABORAR LOS ASCENSORES EN HACER UNA VIVIENDA MÁS EFICIENTE ENERGÉTICAMENTE?

En junio del pasado año entró en vigor la Certificación de Eficiencia Energética de los Edificios, obligatoria para todas las viviendas en compra o alquiler a partir de esa fecha, en base al Real Decreto 235/2013, de 5 abril, por el que se aprobó el procedimiento básico de dicha certificación.
El objetivo principal es el de establecer y valorar el consumo de energía, calculado o medido, que se estima necesario para satisfacer la demanda energética del edificio en unas condiciones normales de funcionamiento y ocupación. En base a esta certificación, las principales mediciones se hacen en cuanto a la energía consumida en calefacción, refrigeración, ventilación, agua caliente sanitaria e iluminación.

Cuando se construyan, vendan o alquilen edificios o unidades de éstos, el Certificado de Eficiencia Energética se deberá mostrar al comprador o nuevo arrendatario potencial para que conozca y evalúe la eficiencia energética de los mismos. En última instancia, y con estos nuevos valores intrínsecos a la edificación, se favorecerá la promoción de viviendas con una alta eficiencia energética y grandes ahorros en cuanto al consumo de energía, además de reducir las emisiones de CO2 correspondientes.

Asimismo, desde el pasado verano, agentes autorizados o técnicos competentes están siendo los encargados de la Eficiencia Energética de los ascensores. Aunque los ascensores no están contemplados de forma directa en las mediciones para la Certificación de Eficiencia Energética, no hay duda de que una buena instalación supone un menor gasto energético, lo que implica un ahorro en el consumo de energía, además de repercutir en una mejora ambiental.

Sí que para medir el consumo energético de los ascensores existe la certificación VDI 4707, una norma específica inspirada en la clasificación energética de los electrodomésticos y desarrollada por una asociación independiente de ingenieros alemanes en marzo de 2009. La norma incluye siete denominaciones, que van de la A a la G, según la eficiencia energética, siendo la A, al igual que en los edificios, la mejor y la G la peor.

Existen cinco categorías distintas en función del uso del ascensor que tendrían en cuenta tanto el uso residencial con escaso tráfico como el uso muy intensivo con alta densidad de tráfico, valores a los que se unirían mediciones de la energía utilizada para un trayecto de referencia y el consumo energético en el modo stand-by (cuando el ascensor no está siendo utilizado).

De forma secundaria se tendrían en cuenta parámetros como el tipo de edificio, el recorrido, la frecuencia y la carga. La máxima categoría A sería para aquellos ascensores con una buena eficiencia energética tanto en espera como en funcionamiento.

Actualmente, y con la Certificación de Eficiencia Energética por viviendas en marcha, el camino a seguir será el que obligue a que todos los elementos de un edificio demuestren esa eficiencia energética. En el caso de los ascensores, si tenemos en cuenta que el sistema de tracción de un ascensor consume una parte de la energía total, habría que elegir sistemas de tracción eléctricos, cuya eficiencia está alrededor de un 90%, y que complementados con variadores de frecuencia, ahorren aún más en los altos consumos que suponen los arranques y frenadas.
 
En cuanto al alumbrado, que consume otra parte importante de la energía total del ascensor, la eficiencia energética tendría que estar orientada a reducir el consumo que proviene de los fluorescentes encendidos las 24 horas del día, para sustituirlos por sistemas de detección de presencia que mantengan el ascensor apagado cuando no haya nadie en su interior, además de cambiar las bombillas por las de tipo led, que ya suponen gran ahorro o de incluir sistemas de llamada inteligente para que cuando haya varios ascensores, atienda a la llamada el que esté más cerca, optimizando el movimiento y ahorrando energía.

Es obvio, por tanto, la necesidad de sustituir los elementos que más consumen energía en el ascensor por otros más eficientes. En este sentido, los ascensores de última generación, a la que pertenecen los GeN2 de Otis, ahorran un 50% respecto a los sistema de tracción convencionales y hasta un 70% respecto a los hidráulicos. Valga como anécdota final comentar que si todos los ascensores de España fuesen de última generación se ahorraría el equivalente al consumo eléctrico doméstico de una ciudad como Bilbao cada año.

 
 
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